photo d'une caméra connectée

Cámara de vigilancia conectada: ¡La CNIL al acecho!

¿Qué pasaría si la vigilancia de los espacios públicos mediante cámaras inteligentes amenazara nuestras libertades individuales? Esta es una cuestión que suscita numerosos interrogantes tanto entre los ciudadanos de a pie como a nivel de las más altas autoridades del Estado. La Comisión Nacional para las Tecnologías de la Información y las Libertades (CNIL) también expresó su preocupación al respecto.

Preocupaciones bien fundadas

Ante el uso sistemático de cámaras de vigilancia Para garantizar la seguridad de los espacios públicos, la CNIL anima a los legisladores a reexaminar los textos vigentes. Este enfoque pretende, en particular, sentar las bases de nuevas regulaciones destinadas a preservar la privacidad y los datos personales de los ciudadanos.

De hecho, los sistemas de vigilancia actuales ya no sólo integran cámaras. También dependen de la inteligencia artificial, el reconocimiento facial u otras nuevas tecnologías para recopilar y utilizar datos biométricos. En los albores de la llegada de las “ciudades inteligentes”, posibles lagunas en la legislación actual podrían poner en peligro los datos personales de nuestros conciudadanos.

Por lo tanto, los temores de la CNIL están totalmente justificados, sobre todo porque esta tecnología está hoy al alcance de actores públicos y privados. La mayor vigilancia de nuestras acciones asociadas con la recopilación de datos biométricos puede, en última instancia, amenazar nuestras libertades individuales. Además, no hay garantía de queuna empresa Una persona sin escrúpulos no intentará utilizar estos datos para otros fines ni revenderlos al mejor postor. En este sentido, la CNIL pretende iniciar un proceso útil para tranquilizar a la población.

Hacia un reexamen de los textos vigentes

Por lo tanto, la CNIL llama a los ciudadanos, a la sociedad civil y a los distintos actores a un “debate democrático”. De hecho, este paso parece necesario para no dejar en un segundo plano las aspiraciones reales de los ciudadanos en beneficio de la seguridad interior. Aún así, este debate podría llevarse a cabo a través de nuestros representantes que se sientan en el parlamento.

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Por el momento, la CNIL sólo constata las deficiencias de la legislación actual. Dependiendo de la estructura, las disposiciones actuales no son apropiadas para el uso de nuevas tecnologías de vigilancia. La implementación de la RGPD y la transposición de determinadas medidas previstas por el nuevo reglamento europeo también debería animar a los legisladores a reexaminar los textos existentes. Esto tiene como objetivo evitar cualquier abuso en el procesamiento de datos de vigilancia, pero también proteger mejor los datos.