L'engagement des investisseurs à lutter contre les logiciels espions est compromis par les investissements passés dans le fabricant américain de logiciels malveillants.

La promesa de los inversores de luchar contra el software espía se ve puesta en duda por sus participaciones pasadas en una empresa estadounidense productora de malware.

El lunes pasado, la iniciativa de la administración Biden adquirió una nueva dimensión con el anuncio de la membresía de seis países en una coalición internacional dedicada a la lucha contra la distribución de software espía por parte de empresas como NSO Group o Intellexa. Esta coalición tiene como objetivo frenar el uso indebido de la tecnología que podría socavar los cimientos de las sociedades democráticas.

Paralelamente a este esfuerzo gubernamental, los actores del sector privado, en particular algunos inversores, también han demostrado su compromiso con esta lucha. Sin embargo, Paladin Capital Group, destacado entre estos inversores por su amplia cartera en nuevas empresas de ciberseguridad, se encontró en el centro de cierta controversia. A pesar de su compromiso actual con el anti-spyware, se reveló que, en el pasado, había invertido en Boldend, una empresa de malware, según una diapositiva filtrada de 2021 informada por E.S News. Paladin, sin embargo, afirmó haber cesado desde entonces toda inversión en esta empresa.

Estados Unidos ha intensificado su campaña contra el uso malicioso de la vigilancia digital al incluir en listas negras a empresas como NSO Group y Candiru e imponer controles y restricciones a las exportaciones a estas entidades. Recientemente, la acción se ha ampliado a la imposición de sanciones económicas dirigidas específicamente a ejecutivos de estas empresas, lo que indica una mayor conciencia de los riesgos que plantea esta industria.

La participación de Paladin en una reunión en la Casa Blanca, así como en la Cumbre por la Democracia en Seúl, pone de relieve el esfuerzo concertado entre gobiernos e inversores para contener las amenazas que plantean las tecnologías de vigilancia. Paladin, en particular, ha esbozado una serie de principios de inversión destacando su compromiso de apoyar a empresas que promuevan la defensa y la seguridad de las sociedades libres. Michael Steed de Paladin destacó la importancia de examinar las tecnologías por su potencial de abuso en el contexto de software espía comercial.

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Sin embargo, los hallazgos sobre Boldend sirven como recordatorio de las complejidades inherentes a la industria de la ciberseguridad. Ha desarrollado Origen, una plataforma capaz, según documentos filtrados, de facilitar la creación de malware para todo tipo de sistemas operativos, e incluso de automatizar ataques contra diversos dispositivos.

La cuestión de alinear las acciones de los inversores con sus declaraciones públicas sigue siendo relevante. La capacidad de una empresa para servir a los intereses de «sociedades libres y abiertas», particularmente cuando se trata de socios geopolíticos con antecedentes controvertidos en materia de derechos humanos, sigue siendo un tema de debate abierto dentro de la comunidad.

En última instancia, a medida que la lucha contra el software espía comercial se intensifica a nivel internacional, el equilibrio entre la seguridad, los intereses nacionales y la preservación de los valores democráticos continúa presentando desafíos complejos para los gobiernos, los inversores y la industria de la ciberseguridad en su conjunto.